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PARA AQUELLOS CUYA VIDA APENAS EMPIEZA...
El martes 23 de septiembre de 2008, leía una nota publicada en el periódico El Debate de Culiacán en la que una joven de 16 años “…ejercía el comercio sexual en una casa de masajes…” La razón, la da el periódico: “La ambición y las ganas de tener mucho dinero la llevaron por un camino fácil”.
Hacer un juicio resultaría fácil e irresponsable.
Mejor me refiero a cifras:
De acuerdo con la ONU, en el planeta hay poco más de mil millones de jóvenes entre 15 y 24 años, casi 20% del total de la población mundial. Lo preocupante es que casi 20 millones viven en la pobreza, 130 millones son analfabetas y casi 90 millones están desempleados.
México es un país de jóvenes. Datos del Consejo Nacional de Población de 2004 refieren que los mexicanos entre 15 y 29 años integran 30% de la población total del país.
Los jóvenes de México también forman parte de las preocupantes estadísticas de la ONU: desempleo, deserción escolar, pocas expectativas. Casi 40% de quienes dejan de estudiar lo hace por falta de recursos y/o porque tiene que trabajar; 12.4% porque se ha unido a sus parejas. Hay, además una enorme brecha, creciente y preocupante, entre los egresados de las universidades y los empleos disponibles, lo que deviene en frustración y angustia para miles cuyas opciones son la economía informal, una labor distinta a la de sus estudios, desempleo abierto y eventual reclutamiento por el crimen organizado.
Según el Instituto Mexicano de la Juventud 30% de los jóvenes deserta de la escuela porque cree que no la necesitan en el mercado laboral.
Hace dos años, en El Universal, Cinthya Sánchez, sobre los jóvenes describía: 1) tienen más estudios que los que tuvieron sus padres, pero triplican la tasa de desempleo; 2) se relacionan mejor con la tecnología, pero les cierran las puertas laborales por no tener experiencia; 3) están más preparados, pero se les dificulta independizarse y permanecen hasta edades adultas con los padres; 4) son el sector que menos enferma, pero enfrentan situaciones de alto riesgo como accidentes y adicciones; 5) son los que mejor se adaptan a los cambios y por ello inflan año con año la tasa de migración.
Entonces, en este mar de contradicciones ¿quién pierde más cuando el país se convulsiona por una economía complicada, por una abrumadora e incomprensible inseguridad, ante un desdibujamiento de los valores, por los retos comunes, que de tanto serlo, se vuelven invisibles para todos? Efectivamente, los jóvenes, los niños y las mujeres.
Los jóvenes y los niños, la parte más vulnerable de la sociedad. Las mujeres, aquellas que son madres, hijas, esposas, hermanas, empleadas y en muchos casos, jefas de familia.
Los números son apabullantes. Estremecen. Preocupan.
Por ello, el Gobierno Mexicano y sus instituciones no deben seguir festeando el Día Internacional de la Juventud ó el Día Internacional en Contra de la Explotación y Tráfico de Mujeres solamente con festivales y retórica, mejor sería que las políticas públicas para los jóvenes, los niños y las mujeres tengan más presente y un mejor futuro.
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Comentarios: 0. Visitas: 182. Fecha: 23 de Septiembre del 2008
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